16 Ene

Mensaje de los Jesuitas de Haití y sus colaboradores/as con motivo de la conmemoración del terremoto del 12 de enero de 2010

Conciudadanos y conciudadanas que están en Haití y en el extranjero

Hermanos y hermanas del mundo entero, especialmente todas y todos los que se solidarizaron y siguen solidarizándose con nosotros luego del drama del 12 de enero de 2010

Presidente de la República de Haití, Señor Michel Joseph Martelly

Primer Ministro, Señor Gary Conille

Altos Funcionarios: Ministros, Secretarios de Gobierno, Directores Generales, Parlamentarios, Alcaldes y todos los altos responsables del Estado haitiano

Representantes de las misiones diplomáticas acreditadas en Haití, de las Instituciones multilaterales, bilaterales, de las ONG internacionales

Responsables religiosos de todas las confesiones

Élites económicas de nuestro país y del mundo

Hermanos y hermanas,responsables y miembros de las diferentes organizaciones de la sociedad civil haitiana, etc.


Señores y Señoras:

En unión con la Iglesia y con todos los hombres y todas las mujeres de buena voluntad de todas partes del mundo, Nosotros, jesuitas de Haití, nuestros colaboradores(as) y amigos(as), hoy en este segundo aniversario del terrible terremoto del 12 de enero de 2010, nos sentimos en profunda comunión con todos nuestros ciudadanos y ciudadanas quienes, de una manera u otra, sufrieron y siguen sufriendo aún de las consecuencias de este sismo. Compartimos sinceramente su sufrimiento y nos comprometemos seriamente a construir junto con Uds. un futuro más hermoso para Uds. y para nuestro país.

12 de enero de 2010- 12 de enero de 2012: a dos años de la tragedia, más allá de los múltiples balances elaborados por un gran número de instituciones nacionales e internacionales, la situación de los damnificados y la del país no han cambiado sustancialmente. Por medio de nuestrotrato y contacto directo con la población y de las investigaciones que venimos realizando a través  de nuestras diferentes instituciones tales como Fe y Alegría-Haití, el Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM-Haití) en Puerto Príncipe, FondParisien, Ouanaminthe, el Centro de Reflexión, de Formación y Acción Social (CERFAS), la Escuela Saint-Ignace de Croix des Bouquets, el Centro de Espiritualidad Pedro Arrupe, nuestras intervenciones con los campesinos y campesinas en diferentes departamentos del país, nuestra presencia en las Universidades, etc. nos ayudan a sentir mejor la situación real que viven nuestros conciudadanos y nuestras conciudadanas y a solidarizarnos con ellos, especialmente con los más vulnerables.

Constatamos con tristeza lo siguiente: las numerosas promesas que habían hecho a Haití los donantes en la Conferencia del 30 de marzo de 2010 en Nueva York tardan en materializarse, cientos de miles de personas viven aún en condiciones inhumanas, bajo tiendas de campaña o en viviendas provisionales; los escombros de las casas que colapsaron hace dos años siguen aún en las calles de la capital y en otras ciudades afectadas; las principales infraestructuras políticas, económicas, sociales, culturales, etc., que fueron destruidas no se han reconstruido todavía: los traumas provocados por el terremoto en una gran parte de la población siguen vivos; se entrega la ayuda humanitaria a la población en la cacofonía; miles de ONG sustituyen y debilitan las estructuras del Estado trabajando sin coordinación entre ellas y en ausencia de un verdadero plan global de reconstrucción establecido por los Poderes Públicos, etc.

Hoy 12 de enero de 2012, una vez más y de manera solemne, agradecemos sinceramente a todas las personas e instituciones del mundo entero que, con honestidad y movidas por una generosidad ejemplar, se solidarizaron con el pueblo de Haití inmediatamente luego del drama del 12 de enero de 2010. Sin esta sincera y valiosa solidaridad, el número de nuestras víctimas habría sido mayor. Les invitamos una vez más a no olvidar Haití y a seguir acompañándonos en esta lucha por reconstruir a largo plazo nuestro país devastado; no sólo a través de sus donaciones materiales u otras, sino también a través de una acción de incidencia eficaz sobre sus gobiernos para que la acción de estos últimos hacia Haití no traicione la generosidad sincera y desinteresada de Uds., no obedezcan a la lógica de la dominación política y económica, sino que respete realmente sus derechos y los derechos fundamentales de este pueblo.

Invitamos a los hombres y las mujeres de buena voluntad de todas partes del mundo a ayudarnos no sólo a reconstruir las infraestructuras físicas de nuestro país, sino también a reconstruir a un ciudadano y una ciudadana haitianos nuevos para un Haití realmente renovado; una reconstrucción integral que tome en cuenta todas las dimensiones de la persona: social, política, económica, cultural, etc. Por desgracia, la dimensión religiosa y cultural, elemento constitutivo esencial de la nacionalidad haitiana, ha sido pocas veces tomada en cuenta en los supuestos planes de reconstrucción.

Por eso, creemos que se imponen algunas medidas. Pedimos:

– Al Presidente de la República, señor Michel Joseph Martelly, no olvidar sus numerosas promesas de campaña y tomar sin demora todas las medidas necesarias para realizar una verdadera reconstrucción del país, principalmente la relocalización respetuosa y digna de una gran cantidad de personas que viven en las viviendas provisionales

– Al Primer Ministro, Gary Conille, acelerar el proceso de elaboración del Plan de reconstrucción que inició. Que este proceso tome en cuenta el aporte de todos los sectores de la Nación y que por fin se dote al país de un plan de desarrollo nacional que sea integral y coherente. Lo que permitirá a diferentes actores, sobre todo a muchas organizaciones no gubernamentales, trabajar con mayor eficacia en beneficio de la Nación. En este contexto, conviene evaluar y repensar la presencia en el país de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití (CIRH).

– A los encargados de las diferentes instituciones del Estado tomar conciencia del estado lamentable en el que se encuentra nuestro país y poner los intereses superiores del último por encima de sus juegos politiqueros y de los conflictos inútiles. Uds. tienen una gran responsabilidad en la reconstrucción del país.

– A los representantes de las Misiones diplomáticas acreditadas en Haití, de las Instituciones multilaterales, bilaterales, de las ONG internacionales, etc. La debilidad de nuestro Estado explica el papel de primer plano que Uds. juegan en la toma de decisión y en las iniciativas realizadas en el marco de la reconstrucción del país. Les invitamos a respetar escrupulosamente los principios incluidos en las Conferencias de París, de Accra, de Busán, etc. sobre la eficacia de la Ayuda y que sus respectivos países suscribieron; a trabajar por el fortalecimiento de las estructuras del Estado haitiano y a respetar los intereses vitales del pueblo haitiano; a ayudar a este último a recuperar progresivamente su soberanía.

– A los haitianos, haitianas de todas las condiciones sociales y de todas las confesiones, dentro y fuera del país, poner fin a las viejas divisiones y las querellas estériles, para ver ante todo los intereses superiores de la Nación y trabajar juntos y juntas por la reconstrucción integral de nuestro país. Cada uno, cada una, en cualquier lugar donde se encuentre, debe sentirse implicado, puede y debe aportar su contribución ciudadana.

– A las organizaciones de la sociedad civil haitiana (campesinos, artesanos, jóvenes, pequeños comerciantes, desempleados, obreros, etc.) tomar conciencia del papel importante que están llamadas a jugar en la reconstrucción de este país. Que sus redes y sus numerosas iniciativas se consoliden y brinden un aporte insustituible a la reconstrucción nacional y a la emergencia de la democracia.

La tarea a la que nos comprometemos es grande, pero no está fuera del alcance de nuestras fuerzas. Nuestro rico patrimonio histórico y cultural, nuestros numerosos recursos naturales y humanos etc., pueden ayudarnos a salir de la vergüenza y a construir un futuro prometedor para nosotros, hombres y mujeres de este país que hemos sufrido tanto.

¡Que viva Haití!  ¡Qué renazca nuestro pueblo!

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