21 Nov

Por una cultura de paz

Por: Padre José Núñez (Chepe)

Hoy deseo saludar a todas y todos los que visitan nuestro sitio web, gracias por su apoyo que nos fortalece. En las últimas notas hemos venido informando sobre lo que hemos hecho y hacemos en nuestra institución. Hoy propongo una reflexión sobre uno de los temas que más nos ha afectado en estos meses, la violencia.

La violencia se nos ha presentado con diversos rostros y sentimos que no está siendo bien manejada por las instituciones a que corresponde enfrentarla, y lo peor es que no estamos abordando este tema para largo plazo. Ya hoy hablamos de una cultura de violencia entre nosotros, esto significa que estamos aprendiendo a vivir con este mal. Nos estamos adaptando sin poner los medios necesarios para reinvertir esta rutina.

Ponemos muros, guachimanes, rejas, alambres, alarmas, guardas espaldas, cámaras, aparatos represivos y otros sistemas de vigilancia, y estamos aislando el mundo de nosotros. ¿A donde vamos a llegar?, ¿No hay otros métodos mas eficientes y duraderos?.

Esto no responde a una violencia que está cobrando estructuras por sí misma; sino a una violencia organizada, que nos “educa” por los medios de comunicación, el hogar, la escuela, el trabajo, las calles, la política, hasta los medios de diversiones tienen rasgos violentos.

Esta situación se nos está escapando de las manos, ya se nos cataloga como violentos/as. Estamos distraídos y queremos curar con aspirinas este cáncer. Ya no es un dolor, nos estamos pudriendo, y por eso necesitamos respuestas que saquen de raíz este mal. Estamos en tal dimensión de la violencia, que actuamos violentamente sin darnos cuenta. La tarea es de todos y todas, es una tarea que tiene que penetrar en todos los estamentos de nuestra sociedad, desde la persona, familia…hasta las estructuras del país. Por eso tenemos que involucrarnos todos/as, el país debe lanzarse a un programa nacional por la paz.

Esto implica reestructurarnos, invertir eficientemente en la educación, en el desarrollo sostenible, en la honestidad de nuestros políticos, empresarios, jefas y jefes de familias, en los conductores de instituciones civiles, religiosas, estatales, militares, etc. Un programa que nos reeduque y que nos ayude a valorar la vida y así podamos recrearla. Tenemos que convencernos de que sin cultura de paz no hay futuro en nuestro país.

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